Marcela, del Taller de Escritura que dicta la Dirección de Cultura de la ciudad de Ensenada nos detalla sus emociones al enfrentar este constructo histórico y social que supone -infundadamente- la superioridad masculina sobre la femenina.
Todavía
no puedo.
Voy
decodificando velozmente,
y
aún no llego,
me
desespero,
aguardo
con avidez
y
no llego.
Me
deslizo con pasos urgentes,
hacia
algún lugar,
que
no sea una utopía,
y
tengo apuro.
Camino
con una brújula centinela
refregando
suelas en barros,
mojando
manos con lluvias,
abrazando
dolores,
y
destrozo mi lápiz.
Adivino
un espacio difuso,
todavía.
Sigo
hurgando en mi interno,
esas
palabras que me ahogan,
me
atraviesan,
todavía.
Ellas
tienen nombre:
maltrato,
patriarcado, abuso,
femicidio.
Ellas,
son
mi lucha compartida.
Espérenme,
las
voy a interpelar
en
mis cuencos infinitos,
inflamados
de poesía
y
serán en mis letras,
monstruos,
túneles,
agujeros,
venenos,
letras
lastimadas, crueles, voraces.
mi
reclamo escrito.
Lo
palpito, lo deseo,
tengo
prisa y fuerza
todavía.

