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viernes, 21 de agosto de 2026
ENCUENTRO, de Liliana Edith Leguizamón
jueves, 30 de julio de 2026
AL LLEGAR A ESE LUGAR, de Oscar Moreno
La despedida fue alegre, aunque cargada de abrazos largos y promesas de un pronto regreso. Dejaban atrás a la familia, los amigos y la tranquilidad de lo conocido para comenzar una nueva vida.
El viaje fue extenso.
Y, al llegar a ese lugar, descubrieron que los mapas solo indican distancias, nunca el peso de la ausencia.
Los primeros meses estuvieron llenos de esperanza. Después aparecieron: el cansancio, las dificultades y la sensación de ser extraños en una tierra que nunca terminó de pertenecerles; no se sentían incluidos en esa nueva sociedad.
La distancia dejó de medirse en kilómetros. Comenzó a instalarse entre ellos.
Las conversaciones fueron perdiendo profundidad. Las sonrisas se hicieron escasas. Los proyectos quedaron reemplazados por la necesidad de llegar al día siguiente.
El sueño que los había unido empezó, lentamente, a desgastarlos. Pasaron los años.
Volver significaba aceptar que las cosas no habían sucedido como las imaginaron. Quedarse era continuar viviendo una vida que ya no les pertenecía.Finalmente regresaron.
Pero el tiempo también había trabajado en su ausencia.
Las calles seguían allí, aunque parecían distintas. Los amigos habían cambiado. Algunos seres queridos ya no estaban.
Ellos tampoco eran los mismos.
Una madrugada, sin discusiones ni reproches, uno de los dos hizo la valija y se marchó. No quedaban palabras capaces de reparar lo que el tiempo había desgastado.
El otro permaneció sentado, mirando el amanecer. Comprendió que existen viajes de los que nunca se regresa por completo, porque el verdadero exilio comienza mucho antes de abandonar la casa, el lugar, un país: empieza el día en que dos personas dejan de reconocerse en la mirada del otro.
lunes, 13 de julio de 2026
EL TIRÓN DE OREJAS, de Mirta Gracia Rivera
Un breve relato colmado de sabores y olores de la infancia nos regala Mirta Gracia Rivera, socia de SADE Ensenada

domingo, 28 de junio de 2026
A TI TE DIGO MUJER, de Marcela Pérez Deciriza
Estar en aquellas tierras lejanas
Nada cerca
Todo lejos
Hasta la caricia
Del ser más cercano
No alcanzaban mis pensamientos
Y allí
Luchar contra el enemigo
Abrazada al miedo
Sintiendo todo ese frío
Nunca pude imaginar
Empapada de coraje
Con la voz truncada
Y en mi garganta
Gritos apenas vividos
Nunca pude imaginar
Tampoco ese valor inmenso
Que siempre hubo
En tus entrañas
Cobijando la vida
De aquel que luchaba
En tierras
Celeste y blanca
Al sol
Saliendo desde el horizonte
Estrellando luces de fuego
Que el mar
Despedía hacia el cielo.
Y ahora
Que estamos así
Frente a frente
Con tu imagen de heroína
Solo puedo decir
Con la frente alta
Y mi mano en el pecho
GRACIAS
Por defender la patria
Por estar en ésta tierra
Color celeste y blanca
GRACIAS!
GRACIAS mujer, GRACIAS.
EL HOMBRE GRIS Y EL NIÑO DE LUZ, de Nancy Fernández
domingo, 17 de mayo de 2026
LA CENTENARIA, de Sandra Henson Billordo

La centenaria casa de la calle La Merced.
Antiguo hotel de naciones, testigo del ayer.
Con paseos de galera en la bella ensenadera,
por aquellas callecitas empedradas y faroleras.
Cien años de historia entre sus paredes
que guardan secretos de muertos y vivos,
memorias entrelazadas con virtudes y vicios.

La centenaria casa de la calle La Merced.
Hoy es casa de opiniones y fuerza política,
suspiros de grandeza y libertad cultural.
Enaltecida por gente que pasa, labora y sueña.
La centenaria casa de la calle La Merced.
Sigue brillando como un faro de historia y tradición
en medio de la modernidad y evolución.
Un tesoro que perdura en el tiempo con esplendor.
martes, 5 de mayo de 2026
ENSENADA (1982), a nuestra Ensenada de Barragán
y las hallé surcadas por las bicicletas
de engorrados, humildes, callosos obreros.
bajo la aplastante tibieza
del estío en sus cuerpos.
a las nubes de hollín y de humo
cobijando la naturaleza
(es el sello que impone
el trabajo en su senda).
y en tus casas con alma de madera,
con cuerpo de chapa y de cemento
encontré para mi camino y mi cansancio
la calidez de una lumbre,
la alegría de un techo.
Ensenada de Barragán (Descubriéndote), a nuestra Ensenada de Barragán
abriendo mis ojos al asombro
y mi alma al milagro de tu beso.
Me dejé inundar de tus rumores,
descubriéndote despacio, sin límites,
dejando mi corazón abierto
a la luz secreta y viva de tu historia.
Así... suavemente, despertaste
mi abrazo que ansiaba tu abrazo,
y con invisibles lazos me ataste
a tus raíces de ciudad madre.
MORENA DE MIS AMORES, a nuestra Ensenada de Barragán
rostro oscurecido en espera, mirada sombría, caña.
Camalote , pies descalzos, huellas son de la conquista,
tus rastros son amarillos, sangre es tu río, arena.
emblema, patria y orgullo, riqueza, montaña y caída.
Con tu hermana Magdalena, profundos sueños de pueblo,
Señora de las Costas, riberas de Barragán ,
mirada melancólica hacia los barcos de esclavos,
con tu hermana Magdalena, progreso y campo de caña.
el sol oriental te embriaga, niña, trigo y ceibal.
Escapa de un cielo de esclavos, silenciosa ante el abismo,
tu cabello de miel y ámbar, hermosa morena, zorzal.
en los reflujos del Paraná y Uruguay ,
los barcos patrióticos navegan en tu leyenda sureña,
morena con alma aborigen, abrirás la esclusa del puerto.
brazos de acero en tus grúas; fieles puentes se unirán,
piel tejida por la historia, soberana en defensa,
el Fuerte , faro invencible, se alza en inmensidad.
amor de madre, protege la vida de tu humedal.
Bandera, patria, riqueza, pueblo fraterno y unido,
memorables tus historias, ¡Ensenada en el brazal!













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