Reproducimos hoy este relato breve de Reina Pared, integrante del Taller de Literatura municipal.
Llueve y la
lluvia me hace sentir melancólica, trae a mi mente recuerdos raros,
momentos vividos, siempre sola. Miedo al punto de estar debajo de la
mesa.
Me abrazo
fuerte y digo: “no pasa nada, chiquita, todo va a estar bien”.
Así puedo
sanar a esa pequeña que hoy tiene a esta adulta orgullosa de ser
quien es y estar donde está.
Llueve y no
podemos salir, cambiamos planes. Tomamos mate con tortas fritas.
Típico gusto argento.
Quedó
suspendido todo lo programado por el cumple de la ciudad. Ensenada,
no me viste nacer pero te siento mía. Vine cuando tenía dos añitos
y vi todos tus cambios. Hoy con 58 años puedo decir que te he visto
crecer y embellecer a pasos agigantados en estos últimos tiempos.
Verte ahora
y disfrutar de cada rincón de esta bella ciudad es muy placentero.
Tenemos
costa, la disfrutamos en Punta Lara, pero a mí personalmente me
gustaría disfrutarla acá en nuestro centro, pero es casi imposible
porque están la aduana, el astillero, y además los clubes de la
ribera se adueñaron de lo poco que quedaba y tenés que ser socio si
querés usar sus dominios. Así que Punta Lara es lo que nos queda,
por suerte cuidada y con acceso libre.
Mis padres
llegaron del interior de la Provincia de Chaco, al igual que muchos
huyendo del hambre en busca de mejores oportunidades.
Fue así
que unos tíos invitaron a mi papá a estos pagos.
Ya con
trabajo y tratando de acomodarnos, no fue fácil.
Mis padres
se separaron y así siguieron nuestros caminos, con encuentros y
desencuentros, tratando de salir adelante.
Por eso
digo que te he visto cambiar tanto, bella ciudad.
Y crecer a
pasos agigantados con cantidad de barrios nuevos y seguir creciendo.
Ensenada:
accidente geográfico.
Ciudad
increíble.


.jpg)
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario